Me gusta imaginar que hay un bar donde
siempre suena el “OK Computer” de Radiohead. Una y otra vez. Desde el verano de
1997. Un lugar donde se rinde culto al párpado caído de Thom Yorke.
Un antro oscuro, como el taberna de Moe, pero más sombrío, más
estrecho, más lúgubre.
In an interstellar burst
I am back to save the universe
El camarero del bar parpadista se
parece a Iggy Pop. Se tiene que parecer a Iggy, por fuerza. Uno de esos tipos que escucha miserias ajenas sin
inmutarse mientras seca los vasos que salen del lavavajillas con el
delantal. Siempre con el mismo delantal. Y a cada desventura narrada
responde encogiéndose de hombros y asintiendo en silencio. Algo así
como “si yo te entiendo, colega, pero la vida es así: una putada
detrás de otra”.
What's that?
(I may be paranoid, but not an android)
En el bar parpadista los clientes no
piden. Se sientan en el mismo taburete, apoyan los codos en la barra
y saludan al Falso Iggy levantando levemente las cejas. El camarero,
aparentemente distraído pero siempre atento, les pone una cerveza.
En vaso grande. Todo en silencio, mientras suena el “OK Computer”.
Una y otra vez.
I'd show them the stars, and the
meaning of life
They'd shut me away, but I'd be alright
Una atmósfera etérea se apodera del
antro. Realmente, no son canciones. Parecen sonidos creados en el siglo
XX para perdurar en el tiempo. Sensaciones producidas por el
movimiento vibratorio de los cuerpos, que se transmiten por un medio
elástico. Como el aire.
Breathe, keep breathing
I can't do this alone
Imagino que al final de la barra, entre
todos los clientes, se sienta Chris Martin. Escucha la música
abstraído, con la mirada perdida en su cerveza. De vez en cuando,
traga saliva y levanta los ojos hacia el ventilador que gira colgado
del techo. Resopla y pega un puñetazo sobre la barra. El Falso Iggy
le repite “no te tortures, Chris, la vida es así”. Se lo repite
en tono cansino, sabiendo que Chris vivirá siempre con ese peso
sobre sus hombros.
Crushed like a bug in the ground
Let down and hanging around
También entra Francis Healy y se
sienta en el otro extremo de la barra. Levanta el dedo para llamar la
atención del Falso Iggy, que le lleva una cerveza. Francis da un par
de sorbos y luego comenta: “¿os he contado alguna vez que yo
cantaba en un grupo?”. “Demasiadas”, le responde el Falso Iggy.
Chris Martin ni se gira. Y mientras el “OK Computer” sigue
sonando en el bar parpadista.
I've given all I can
It's not enough
En algún momento se abre la puerta del
bar parpadista y aparece Matt Bellamy. Sube a un taburete de un
saltito y mira a izquierda y derecha. “¿Qué pasa, tíos?”.
Chris Martin continúa perdido en su vaso, mientras Francis se pone
el dedo índice en los labios. “¿Vas a querer algo o has venido a
tocar las pelotas?”, le pregunta el Falso Iggy. “Tranqui, ponme
un zumo de ciruela light”. Y mientras espera, juguetea con los
dedos sobre la barra intentando seguir el ritmo del “OK Computer”.
An empowered and informed member of
society (pragmatism not idealism)
Will not cry in public
El Falso Iggy le trae una cerveza.
“¡Hey! Esto no es lo que te he pedido”, dice Matt indignado. Y
el Falso Iggy lo fusila con una mirada que lo deja callado para lo
que queda de madrugada. Vuelve el silencio al bar parpadista y el “OK
Computer” lo inunda todo.
When I go forwards you go backwards and
somewhere we will meet
Martin Gore y David Gahan entran de
repente. Llegan sonriendo y saludan al Falso Iggy. De buen rollazo.
Luego echan un vistazo a la barra y agitan la mano en plan “vaya
tela”. Hacen un gesto señalando una mesa al fondo, reservada para
ellos. El Falso Iggy levanta la barbilla para devolver el saludo,
mientras prepara una gran jarra de cerveza para ellos. Martin y David
hablan flojito, relajados, sin perder la sonrisa, disfrutando ese momento.
And either way you turn
I'll be there
Pronto se les unen Paul David Hewson y
David Howell Evans. El Falso Iggy llena otra jarra grande, la lleva
hasta la mesa y aprovecha para saludarlos. Susurran, ríen y se dan palmaditas en la espalda como si
recordasen los buenos tiempos.
A job that slowly kills you
Bruises that won't heal
Los clientes de la barra los miran de
reojo entre canción y canción. Pero a ellos no les importa. No se
siente observados. Y, si lo están, les da igual. Siguen a su bola.
El Falso Iggy se despide con un “a esta ronda invito yo”, aunque
recupera el rostro avinagrado en cuanto se da media vuelta.
I'm on a roll, I'm on a roll
This time, I feel my luck could change
Termina el disco y cesa la música. Las
conversaciones de las mesas se apagan y se hace el silencio. Chris
Martin empuja su vaso ya vacío de cerveza hacia el camarero. “Ponme
otra... y ponlo otra vez”. El Falso Iggy le sirve, mientras piensa
que Chris no debería torturarse, que la vida es así.
Sometimes I get overcharged
That's when you see sparks
Chris se acurruca sobre la barra
esperando su cerveza. “Ponlo otra vez, te he dicho”, insiste. Y a
continuación se gira hacia el resto de clientes del bar parpadista y
grita: “¿Qué pasa? Si yo puedo soportarlo, vosotros también.”
Y el Falso Iggy vuelve a dar al play sin decir nada. Luego se pone a secar vasos con su delantal mientras
tararea las primeras notas del “OK Computer”. Otra vez.
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